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Es complicado lanzarse en ciertas ocasiones, pero sólo los valientes se atreven cuando llega el momento. El mundo del emprendimiento está lleno de horrores y miedos; temores que nos impulsan a ir a lo seguro y no a arriesgar. Con unos cuantos consejos, eso será cosa del pasado, ya que todo está dentro de nuestra cabeza.

  1. Sé líder y jefe

Ten claro que si quieres que tu negocio vaya a flote, necesitarás un equipo con el que trabajar, pero sólo saldrá bien si eres las dos figuras en una. Si sólo eres una de las dos figuras, lo tendrás complicado en el futuro por dos motivos:

  1. Si eres simplemente un líder, los trabajadores no te tendrán como referencia de jefe, ganando confianzas no deseables y perdiendo autoridad.
  2. Si eres sólo un jefe, pensarás que “ no mueves el culo”, “que son tus esclavos” y te ganarás un odio entre tu equipo.

Piensa que todos debéis remar en el mismo sentido.

  1. Piensa en mejorar

No te marques objetivos bajos, sino altos ¿Recuerdas el dicho de estudia para el 10? Pues en el mundo de los negocios siempre es igual. Debes aspirar a lo máximo y trabajar por mejorar cada aspecto de tu negocio, perfeccionando cada detalle e innovando en nuevas técnicas de trabajo o en tu producto.

Si trabajas para conseguir un 10, muchas veces conseguirás menos de lo esperado, pero si trabajas para menos, nunca llegarás al 10.

  1. Creativo

¿Qué es lo qué quieres? ¿Quieres que te recuerden o ser otro del montón? Si quieres diferenciarte de todas las marcas, deberás sentar un precedente, algo que sólo conseguirás si creas, innovas o mejoras. Sé que es algo complicado, pero nadie dijo que fuera fácil; el mundo de los emprendedores es un mundo feroz, caprichoso y que sólo recuerda a los vencedores, no a los vencidos.

  1. Positividad

En el caso de que algo salga mal, aprende de los errores para no volver a cometer los mismos fallos en el futuro. Nunca hay derrotas, sino lecciones, grábatelo en la frente. No seas víctima de tu frustración, eres mejor que todo eso. Con todo esto, sé positivo y optimista, siempre con los pies en el realismo; vamos, como digo yo: lo mejor es ser “optimalista”.

Con estas 4 claves, llegarás lejos, siempre y cuando las cumplas a rajatabla.